La administración de tierras tiene como base un inventario de la tierra existente (lo cual se manifiesta en un sistema de catastro) y un registro de los derechos de tenencia que regula el acceso y uso de la misma (que normalmente se traduce en un registro de tierras o registro de la propiedad). Esta se sustenta en una legislación que regula el otorgamiento o adquisición, el ejercicio y cesión de esos derechos, a la vez que la extinción de los mismos.